miércoles, 23 de junio de 2010

Cine de Autor - Rompiendo las Olas


COMUNICADO DE PRENSA
No. 104 / JUNIO 12, 2010

“ROMPIENDO LAS OLAS” PELÍCULA GANADORA EN CANNES
  • LOCURA, FE CIEGA, ACTOS INCOMPRENSIBLES SE CONJUNTAN
  • TOTAL DEVOCIÓN HACIA EL SER AMADO Y DIOS, HASTA EL LÍMITE
COZUMEL, Q. ROO.- La Fundación de Parques y Museos de Cozumel, Quintana Roo (FPMCQROO), en coordinación con “Hazme Sentir Collective”, presentará “Rompiendo las Olas”, en el marco del ciclo “Director’s Cut Vol. VI: Von Trier: El Rompimiento del Dogma”, del Cine de Autor dedicado al director danés.

La cita es el próximo martes 15, en el auditorio “Lic. Pedro Joaquín Coldwell” del Museo de la Isla, a las 19:00 horas. La entrada será libre.

“Rompiendo las Olas” (“Breaking the Waves”) es una película danesa del año 1996, con la que se consagró el director Lars von Trier. La historia transcurre durante los primeros años de la década de los 70s. La protagonista es una mujer joven (Emily Watson) que pertenece a una comunidad de Escocia, a orillas del mar.

Esa comunidad tiene fuertes vínculos religiosos de carácter calvinista, de acentuado carácter puritano y falocéntrico. Las mujeres no pueden hablar en la iglesia, es decir no tienen voz, ni pueden participar de ciertas ceremonias. La película comienza cuando el Consejo de la Iglesia se reúne para “autorizar” la boda de la protagonista, Bess, con un extraño, Jan (Stellan Skarsgard), un noruego que trabaja en pleno océano, en una plataforma extractora de petróleo.

El día del casamiento, el helicóptero que debe traer a Jan se atrasa, y Bess entra en desesperación ante el temor de ser abandonada. Cuando finalmente llega, ella lo recibe a golpes de puño. Una gozosa sexualidad se instala entre ella – virgen hasta entonces – y su esposo. La luna de miel se acabó pronto y Jan debe volver a su trabajo en medio del mar. La desesperación de Bess es enorme. La separación se cumple y Bess entra, en una ansiosa espera del regreso.

Antes de conocer a Jan, había sufrido una crisis a raíz de la muerte de su hermano, por la que fue hospitalizada. La viuda de este hermano (Katryn Cartlidge), enfermera en el hospital del pueblo y forastera, decidió quedarse a vivir allí para cuidar y acompañar a Bess. Retoma ese cuidado desde la partida de Jan.

Durante esta angustiosa espera del regreso, el espectador descubre que Bess tiene una particular relación con Dios. Mantiene con él diálogos imaginarios en los que ella hace las dos voces: la suya propia, que suena debilucha, y la de Dios, ronco y severo.

Ella se habla en nombre de Dios. Jan sufre un terrible accidente en la plataforma y es trasladado a tierra firme, donde Bess debe cuidar a su marido inválido lo que pondrá a prueba su amor y su capacidad de superación. Debido a que Jan está cuadripléjico, el teme no poder tener nunca más sexo.

Y aquí se produce un giro hacia lo tortuoso típico del director. Jan convence a Bess, tal vez pensando hacerle un bien, para que se entregue a otros hombres. La equivocadamente heroica obediencia de Bess sólo se concibe desde la locura, provocada por la desgracia sufrida. Y la dureza e incomprensión de los pastores de la iglesia calvinista sólo se concibe desde su ceguera ante esta locura.

Bess ofrece a Dios su sacrificio, incluso su vida, por la humanamente imposible curación de su marido. Bess muere; Jan se cura milagrosamente. Lars von Trier solía referirse a esta película, afirmando que la idea principal era emplear un estilo antagónico al contenido. La intención que perseguía era potenciar el efecto de éste último sobre el espectador.

Ganó en Cannes, el Gran Premio del Jurado en 1996.

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