miércoles, 23 de junio de 2010

Concierto Joo Hee Lee


COMUNICADO DE PRENSA
No. 105 / JUNIO 13, 2010

EXITOSO RECITAL DE PIANO DE LA ARTISTA COREANA JOO HEE LEE

  • LOS ASISTENTES PRESENCIARON UNA MAGISTRAL INTERPRETACIÓN
  • 70 MINUTOS DE MÚSICA CLÁSICA
COZUMEL, Q. ROO.- Ante un abarrotado Teatro “El Jaguar” del Forum Shops, poco después de las 20:00 horas, se presentó la pianista reconocida internacionalmente Joo Hee Lee, en un concierto organizado por la Fundación de Parques y Museos de Cozumel, Quintana Roo (FPMCQROO), en coordinación con la Secretaría Estatal de Cultura.

Al dar la tercera llamada, hizo su entrada una mujer con ese apacible rostro que caracteriza a las delicadas mujeres orientales. El aplauso no se hizo esperar, la artista sonrió mientras sostenía sus manos, una sobre otra, como cuidando su don más preciado. Los aplausos se convirtieron en un expectante silencio total, a pesar de haber cerca de 300 asistentes de todas las edades.

Joo Hee Lee (se pronuncia Chú Jí Lí) se sentó frente al piano y comenzó acariciar las teclas. Las notas que, en un momento fueron imaginadas por el oído sordo de Beethoven, se recrearon en la vivaz adaptación que Franz Liszt hizo para el piano de “Adelaide”.

Las manos de Joo Hee Lee se movían lentamente, con suavidad; de repente, por momentos marcados en la partitura que ella tenía perfectamente interiorizada, sus brazos se tensaban para llevar la melodía a un crescendo. Los dedos se estiraban para alcanzar las teclas más lejanas, sus manos pasaban una sobre otra, en ambos lados del teclado, la apacibilidad inicial de la pianista se transformó en esa pasión que puso Liszt, en cada nota.

La dificultad de las obras interpretadas en el concierto estaba enmarcada por la capacidad de la pianista para seguirlas, una a una, con ritmo y tempo precisos, adagios que permitían un respiro y que confrontaban a los prestissimos y vivaces que exigían una cadencia diferente. Finalmente, la última nota salió del piano. Joo Hee Lee se levantó, tocó su corazón, suspiró y sus brazos cayeron exhaustos mientras sonreía satisfecha. Y el completo y respetuoso silencio cedió a los aplausos que parecían no terminar.

Este concierto se realizó en el marco del Festival Cultural de Hungría, promovido y llevado a cabo desde 2006 ininterrumpidamente, bajo la iniciativa y organización de la pianista Dra. Emoke Ujj. Inició en Cancún y este año llegó hasta Cozumel; con lo anterior, se pretende despertar el interés de los quintanarroenses por las tradiciones, costumbres y música húngaras.

Al hacer uso de la palabra, Eduardo Novelo López (presidente de la FPMCQROO) agradeció el ofrecimiento de Ángel Rivero Palomo (secretario estatal de Cultura), por hacer llegar a esta ínsula del Caribe mexicano, este evento de gran calidad.

Asimismo, entregó un reconocimiento a Joo Hee Lee, elogiando la interpretación.

Por su parte, Juan Ortegón Pacheco (director general de la FPMCQROO) hizo entrega de una artesanía realizada en madera que simboliza no sólo a la Isla de Cozumel, sino también la longevidad, “como la música que ha trascendido hasta nuestros días”, señaló.

Atestiguaron el momento, Vanessa Gracia Aguilar (directora de la Casa de la Cultura de Cozumel) Isela Carrillo Cupul (directora del Museo de la Isla) y la pianista Emoke Ujj.

Ángel Rivero, también presente en la entrega de reconocimientos, reiteró el compromiso de trabajo en conjunto, dando a conocer en su momento que “Joo Hee Lee tocará para todo Solidaridad un repertorio del compositor Franz Liszt, considerado como uno de los mejores compositores de música de piano en el género del romanticismo”.

Los temas que compusieron el programa fueron: “Adelaide” (9 minutos; Beethoven y Liszt), “Las Ruinas de Atenas” (11 minutos; Liszt), “Variaciones sobre temas de Bach” (18 minutos; según versiones de Weinen, Klagen, Sorgen, y Zagen) y después de un pequeño intermedio, “Sonata para piano en Si menor” (30 minutos; Liszt).

Cabe señalar que esta última pieza del compositor húngaro, es considerada como una de las más representativas para piano, y también una de las más difíciles. Es una de las obras claves del piano en el Romanticismo.

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